Hoy nos tocaba ir a conocer Nikko desde Tokio. Existen varias combinaciones desde Tokio para hacer este viaje, nosotros optamos por tomar un shinkansen (desde
Tokio o Ueno) hasta Utsunomiya (50 minutos) y ahí cambiar a la línea local JR
Nikko hasta Nikko (50 minutos).
Una vez allí existen diferentes pases para visitar los Templos, y las inmediaciones, en nuestro caso, el tiempo no acomapañaba y queríamos volver no muy tarde a Tokio para disfrutar de nuestra última noche allí, así que sólo visitaríamos la zona de templos sin acercanos a las cascadas que quedaban más lejos.
Además al salir vimos que al ser festivo había una gran cola de coches y autobuses para subir, por lo que aprovechando que en ese momento la lluvia nos había dado un respiro, decidimos ir andando.
La primera parada (después de hacer un alto en el camino para comprar algo de fruta y agua en el supermercado) fue en el famoso Puente de Shin-kyo.
Y comienza nuestra visita al que para mi fue uno de los lugares más espectaculares del viaje.
Nosotros decidimos comprar el ticket combinado por 900 yen que te permite entrar a Rinnō-ji: el complejo de quince templos budistas de la secta Tendaishū. Todo un acierto.
El primero de los templos que nos encontramos estaba en restauración, a su alrededor han construido un edificio, por el cual puedes subir y bajar viendo cómo van las obras y parte del interior. Además, encontrarás unas láminas de algo parecido al cobre en las que puedes escribir, después con ellas poco a poco van reconstruyendo el tejado del templo. Una preciosa manera de dejar constancia de nuestra presencia allí sin dañar los templos ni el medio ambiente.
Aquí os dejo una pequeña muestra de fotos sobre los templos y santuarios, una auténtica maravilla, que si visitáis Japón, no os debéis perder.
Además aquí se encuentran los 3 monos que inspiraron a whassap para diseñar los emoticonos: Esculturas de Hidari Jingorō en el santuario Toshogu.
Siento que las fotos no hagan justicia a lo maravilloso del lugar, pero además de por encontrarse en un paraje sin igual, los templos son una maravilla. A nosotros nos pilló en pleno momento de restauración (pensamos que preparándose ya para las Olimpiadas de 2020), y a pesar de eso, la lluvia y la cantidad de paraguas que había por el medio, nos encantó.
Antes de volver a Tokyo y para reponer fuerzas, paramos a comer en una de las recomendaciones de la lonely planet: Hippari Dako (en la calle principal de subida a los templos desde la estación). Un lugar para viajeros, que así dejan muestra en sus paredes llenas de postales, pos-it.. ¡allí podrás encontrar el nuestro!. Comida muy rica, ¡altamente recomendable! además si tenéis curiosidad, allí mismo podréis probar la "yuba": una finísima cuajada de leche de soja que suele comerse seca y con varios rellenos, en nabe o cazuelas o hasta cruda con salsa de soja y wasabi, como si fuera sushi, muy típico de Nikko.







