Esta mañana comenzaba de una manera especial. En la parada de metro más cercana a nuestro alojamiento nos esperaba Wata, nuestro guía por un día.
Contactamos con él a través de la web "TFG volunteer guide", donde tras rellenar un formulario con qué día quieres el guía, qué zonas quieres visitar, idiomas, intereses... ellos se ponen en contacto contigo para quedar y concretar detalles.
El servicio es gratuito, pues los guías son voluntarios, sólamente has que pagarles el trasporte a lo largo de ese día y el ticket de entrada a los sitios que accedais cuando sean de pago.
Wata había estado de voluntario en Ecuador hacia unos años y hablaba bastante bien español, así que pudimos aprender muchísimo durante todo el día, y resolver algunas dudas que nos habían ido surgiendo.
Primero nos dirigimos a la zona de Ueno, en el parque nos acercamos al extremo sur donde se encuentran las flores de loto, una auténtica maravilla.
Después nos acercamos a visitar el Ueno Toshogu, un santuario sintoista de gran envergadura.
Además en el parque se puede visitar el Museo Nacional de Tokyo, nosotros no tuvimos oportunidad de ir, pero nos han hablado maravillas de él.
Después nos acercamos a visitar la Tōeizan Kan'ei-ji Endon-in, famosa Págoda de 5 pisos.
La lluvia y el hambre comenzaron a aparecer, así que nos dirigimos al Mercado de Ameyoko a comer: ramen, sopa de miso con tempura... ¡todo delicioso!
Tras la comida nos dirigimos a uno de los Templos Budistas más famosos de Tokyo, el Senso-ji, al ser festivo había muchísima gente, además la lluvia no ayudaba, así que para tener una mejor visión del él, lo primero que hicimos fue subirnos al edificio que esta justo frente a la entrada principal, donde hay un mirador gratuito que te ofrece unas vistas espectaculares de el Templo.
Al llegar al Templo, tuvimos la suerte de ver como los monjes preparaban con mimo y esmero los farolillos de papel con los nombres de los difuntos, pues por la noche se celebrara la conocida O-Bon, celebración en la que tras varios días festivos, las familias depositan el alma de sus seres queridos en un lugar con agua (río, mar...) para que descansen hasta el año próximo.
Además en el Templo decidimos ver nuestra fortuna, esto se puede hacer en varios templos, pero cuidado, pues no en todos la "fortuna" está traducida al inglés!!! Tras pagar 100 yen, hay que agitar el recipiente alargado de metal y sacar un palo con una inscripción, luego buscar esta en en un cajón y ahí estará tu buena o mala fortuna. Si es buena te la puedes llevar a casa, si no, la dejarás atada en el templo, como iréis viendo en varias fotos. ¡Buena suerte!
Otro de los reclamos turísticos de la zona es la Tokyo Sky Tree, pero en nuestro caso, como hacía muy mal tiempo y había muchísima niebla, decidimos no subir, pues no ibamos a poder admirar las vistas desde las alturas.
Como la lluvía no paraba, nos salimos de nuestro plan inicial y Wata nos llevó a ver el Edo Tokyo Museo, (Precio 600 yen), y fue todo un acierto. Además allí hay guías voluntarios para enseñarte y explicarte el museo, tuvimos la suerte de dar con una en inglés, así que aprendimos un montón sobre la época. Además es un museo interactivo en el que puedes tocar todo, probarte ropa, entrar en las casa y sentir que has hecho un viaje en el tiempo.
Llegó la hora de despedirnos de Wata, como teníamos el frío metido en el cuerpo nos fuimos a dar una ducha caliente y coger unos paraguas (todos los alojamientos te dejan paraguas de forma gratuita, ¡y qué bien nos vino!), así que nos fuimos a dar un paseo al Barrio de Kagurazaka, un barrio muy tranquilo con varios templos y santuarios pequeños y calles laberínticas. De allí vuelta a nuestro barrio, cena y ¡a descansar!














No hay comentarios:
Publicar un comentario